Caída Libre


¿Han escuchado hablar del tren del pensamiento?

Alguna vez lo habré leído, escuchado- quizá soñado…

Mi memoria no recuerda bien qué es, pero lo tiene bien asociado con una pequeña metáfora.

Resulta que mi mente es como un tren. 

Rápida, filosa, pesada. 

Te arrolla cuando menos te das cuenta, sin dejar nada a su paso.

Ni aire, ni rastro. 

Ella es autodestructiva. 

Una bestia ruidosa, sin freno, sin rumbo.

Y dentro de ella, un solo pasajero. 

Yo misma.

Entre más rápido va, mayor es el peligro.

Más difícil detenerse. 

Y somos el tren y yo, al final de esa gran vía. 

Cierro los ojos fuerte- uno, dos, tres.

Rezo. Imploro.

Porque una vez que empieza la caída libre,

nadie sale vivo de ahí. 


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